




El número 46 que heredó de su padre; su título de ‘Doctor’, recogido de las ‘páginas amarillas’ de Urbino; sus cortes de pelo, sus looks improvisados; su atrezo; su perpetua mueca; sus madrugadas de carrera desvelado colocando las pegatinas de la moto; la pollería Osvaldo de su colega; el séquito de fans que le persigue por los paddocks; sus siete títulos mundiales, claro… Todo está ya en el desván de la leyenda. 9 años, desde su primer título en 125 cc, acumulando cajas llenas, anécdotas, resultados… Ahí está el Valentino Rossi de hoy, probablemente el mejor piloto de la historia. Según quién responda. Si son los aficionados, ni lo dudarán.

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